No es otro post de agradecimiento

Hace muchos años, en uno de los volúmenes de Hard ‘N Heavy (lo vi en VHS, no digo más), un tipo de un grupo de los más macarras de los años 90 (lo siento, no recuerdo el nombre) hablaba sobre los sentimientos. Él decía: “Algunos pensarán que soy una nenaza por expresar mis sentimientos, pero en realidad lo que tengo es un buen par de huevos precisamente por hablar de ellos“. Y no puedo estar más de acuerdo. Pues aquí van los míos.

Hace tiempo llevo queriendo realizar un reconocimiento público a esas personas que tanto y tanto me dan cada día. Hoy, al fin, voy a agradecer públicamente a mi mujer y a mi familia lo enormes que son. Haciendo un poco de retrospectiva mental sobre mi último año, me siento una persona bastante distinta.

Mi mujer

He aprendido muchas cosas a base de sacrificar otras muchas, y no hubiera sido posible si no contara con el apoyo incondicional de Pechu. ¿Sabéis de ese tipo de personas que te hacen ver el mundo desde una perspectiva que nunca hubieras imaginado? Pechu es mucho más que eso.

Aunque normalmente trato de racionalizar todo cuanto pasa a mi alrededor, en ocasiones soy temperamental y me dejo llevar por mis impulsos más primitivos. Ahí es cuando el estrés comienza a consumirme. Es en ese momento en el que unas simples palabras de me calman y me invitan a cambiar la perspectiva. Y, en ocasiones, no soy capaz de agradecer como se merece tanta ayuda.

Además, como ya he mencionado antes, me da puntos familia infinitos. Esos puntos familia son los que tenemos que manejar bien los que tenemos por costumbre acudir a eventos relacionados con nuestra profesión, hobbies, etc. Lo cierto es que entiende lo que significa para mí todo cuanto hago, y por ello lo respeta y acepta, aunque a veces sea difícil. Ella entiende mis motivos, como entiende otras tantas cosas de mi carácter.

Sólo me queda añadir que si me puedo sentir orgulloso de alguien, esa es Pechu. ¡Qué gran mujer y qué gran compañera de viaje! Nos ha costado mucho, porque somos dos personas muy distintas, pero al fin hemos sabido complementarnos, entendernos y querernos a lo bestia.

Los Gómez y los Ramos

No sé por qué razón, pero estoy rodeado no de personas especiales, sino lo siguiente. Mis padres, mis abuelos, mi hermana, mis tíos y mis primos son de una materia prima distinta. Como todo el mundo, tienen sus defectos, y no pocos, pero las cosas que les engrandecen superan esos defectos con creces. Tengo la gran suerte de que mi familia es como un clan gitano: vivimos todos en el mismo pueblo y hacemos piña sin fisuras cuando es necesario.

Hace cosa de un mes o así tuve una conversación con mis padres sobre un tema que me lleva martilleando la cabeza dos años. Es un asunto que, en todo este tiempo, no he sabido manejar con la sabiduría y la templanza que requiere. Y fue así hasta esa conversación. Desde entonces siento que me he quitado un peso de encima de la hostia, ahora me encajan muchas piezas, y si no hubiera sido por ese momento de conversación, creo que hubiera seguido igual que hasta ahora. Y como este, tengo cien mil ejemplos más. Mis padres son ese tipo de personas que siempre están ahí, ese tipo de personas que no se meten en tu vida pero sí se implican. Por eso, desde aquí, no puedo más que daros las gracias por ser como sois.

¿Y qué decir de mis abuelos? Mis abuelos no son los típicos abuelos que ves 2 veces al año. Para mí son mis otros padres, sin lugar a dudas. El mismo reconocimiento que le hago a mis padres debo hacérselo también a mis chiquitines. ¡Pero qué grandes sóis, jodíos! Desde luego, de las cosas que pueda tener buenas, un gran porcentaje es gracias a ellos, que siempre nos han alumbrado a unos y a otros.

Y luego está a mi hermana, esa a la que decimos que es adoptada para chincharla. No por mencionarla la última es la menos importante, ni mucho menos. Es la cafre de la familia. Con su metro y medio es la más macarra y chula, pero también la más frágil. Durante sus 28 años, hemos tenido muchas diferencias, hemos sido casi siempre la noche y el día. Pero hay algo que tenemos muy claro: por encima de nuestras diferencias estamos nosotros, y siempre que uno necesita al otro ahí estamos, sin dudas, sin fisuras.

Vamos cerrando

Sería injusto dejar de nombrar al resto de personas que tanto han hecho por mí. Y sí, me refiero a mis amigos, esos cabrones incondicionales. No soy ese tipo de personas que conservan los amigos de toda la vida, sino que creo que cada persona tiene su momento en tu vida. Pero sí soy de los que creen en la amistad de verdad, y el hecho de tomarte un tiempo un poco más separado no hace que se enfríe nada, sino que se viva con más pasión el día que te reencuentras. Mil gracias a todos vosotros por estar ahí siempre, siempre y siempre.

Y, para finalizar, he de confesar que este es el artículo que más me ha costado escribir con diferencia. Me ha costado mucho hacer pública esta reflexión, pero creo que no hubiera sido justo si no lo hubiera hecho. Evidentemente, hay muchas más cosas que me dejo para mí mismo, pero no puede ser de otra manera.

Lo que sí animo es a que todos nosotros, al igual que manifestamos nuestras disconformidades, manifestemos también nuestros más sinceros agradecimientos. Seguro que el destinatario de ese agradecimiento, aunque lo disimule, se siente reconfortado.

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Acerca de juanmagomez

Acerca de mí tengo un teléfono, mi portátil, el ipad y esas cosas.

Publicado el febrero 1, 2013 en Otras cosas. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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