La importancia de sentirte cerca

¿Qué diferencia hay entre una reunión en remoto y presencial? Esta es una de las cuestiones que me han hecho durante una pequeña formación que he impartido, junto a Arturo y Griselda. Y la respuesta se hace cada vez más evidente, sólo hay que fijarse en los pequeños detalles.

Aquí viene el prólogo

He pasado unos días fantásticos en Barcelona, visitando a mis compañeros de Odigeo. Es la primera vez que voy más de 2 horas, y he pasado allí 4 días. He podido conocer a un montón de gente que no conocía, y con la que me he sentido muy a gusto. Fran, Maca, Sergi (bueno, a Sergi ya le conocía), Marcello, Ariana y Alberto son sólo una parte de ellos. Y hay dos personas a quien conocía por algún que otro Hangout, pero no en persona: Arturo ni a Griselda. ¿Es lo mismo hablar a través de una pantalla que estar compartiendo el mismo espacio? ¿Es lo mismo ver un puñado de píxeles que poder mirar a los ojos a alguien?

La comunicación oculta

Existen cifras estadísticas sobre el impacto de la comunicación en función del medio que utilicemos para transmitir información, pero como no me acuerdo de las cifras no las voy a poner. Cualquiera que haya leído algo sobre comunicación sabe que gran parte del mensaje que lanzamos no lo hacemos a través de los canales que creemos.

Una gran parte de nuestros mensajes van ocultos en lo que se conoce como el Lenguaje Corporal. Durante una conversación nuestros movimientos llevan más carga comunicativa que nuestras propias palabras. Y esta forma de comunicarnos, en muchas ocasiones, es transparente para nosotros: ni sabemos que lo estamos haciendo ni la otra persona se entera de que lo está recibiendo. Pero sí sabemos que nuestro yo interno, nuestra intuición, nuestra espina, nos está diciendo algo.

Las barreras

¿Cuántas veces hemos querido celebrar una buena nueva con quien estábamos hablando en ese momento por teléfono? ¿Cuántas hemos querido consolar a esa persona que nos importa y que está al otro lado de la pantalla? ¿A caso esta distancia no supone una barrera? ¿Y cuántas más ponemos nosotros mismos sin darnos cuenta?

Ahora cierra los ojos. Busca un momento en que hayas imaginado la intención que pudiera tener un email recibido que no te ha hecho mucha gracia. Recuerda qué pasó por tu cabeza. Por casualidad no será lo que creíste que era la intención de la persona que te enviaba en email, ¿verdad? ¿Le dijiste a esa persona cómo te habías sentido? ¿Descubriste que, quizá, su intención era distinta a la que te habías imaginado?

La diferencia está en los detalles

Hoy hubo de quien me despedí con un abrazo, y la diferencia entre esa despedida y otras anteriores más frías quizá fue compartir un par de cervezas y un par de anécdotas después del trabajo, o quizá compartir unos cafés cuando llegué. Al final, ese pequeño detalle tiene mucho significado, y habla por nosotros. Somos seres sociales, y nos necesitamos los unos a los otros. Aún no ha llegado el punto en que sepamos disfrutar de los demás sin sentirnos cerca el uno del otro. Y eso por no seguir hablando de la comunicación.

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Acerca de juanmagomez

Acerca de mí tengo un teléfono, mi portátil, el ipad y esas cosas.

Publicado el marzo 18, 2013 en Agile, Scrum. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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